Una visión de mujeres: Democratizing Work

Nuevamente las mujeres toman una iniciativa excelente. En esta ocasión para decir que ha llegado la hora, en la sociedad Post Covid19, de trabajar por democratizar las empresas, desmercantilizar el trabajo y respetar el medio ambiente. #DemocratizingWork es el resultado de un esfuerzo colectivo lanzado en Mayo de 2020 por las tres investigadoras y académicas europeas (y otras)[1] que aparecen en la imagen. Están teniendo amplio eco en la prensa, así como también entre los académicos y profesionales de todo el mundo (Ver Lista J.K. Galbrait, Piketty, B. Sachs, D. Rodrik,…).Todos comparten el interés por desarrollar formas de trabajo y organización democráticas y sostenibles que difieren del modelo de maximización del valor para los accionistas y los equipos directivos.

A continuación comento las principales ideas del MANIFIESTO, que puede encontrarse íntegramente y firmarse AQUÍ.

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Isabelle Ferreras, Julie Battilana, Dominique Méda
Las personas que trabajan son mucho más que “recursos humanos”. Esta es una de las lecciones centrales de la crisis sanitaria que estamos viviendo. Los trabajadores (sanitarios, transportistas, almacenistas, agricultores, limpiadores, reponedores de alimentos, etc.) que están mantenido la vida en la pandemia del Covid19 son una prueba de que el trabajo no puede reducirse a un simple producto, que debe en su esencia desmercantilizarse para garantizar una mínima dignidad y operatividad, así como avanzar hacia un mayor compromiso de los trabajadores con la empresas para crear un empleo útil y respetuoso con el medioambiente.

Hay muchas razones para democratizar los centros de trabajo, si bien la más importante, que esta dejando clara la pandemia, es que los trabajadores actuando con autonomía y confianza, son la clave del éxito que están teniendo sus empresas. La gestión de las empresas y organizaciones se debe repensar, dando la vuelta la organigrama. Todas las mañanas, hombres y mujeres, haciendo especial mención a los miembros de comunidades racializadas, migrantes y trabajadores de la economía informal, se levantan para servir a aquellos de nosotros que pueden permanecer en cuarentena.

Antonio Palacian, Desdelafrontera, confianza,
Para aquellos que defienden una gestión basada en el control y no en el desarrollo, la crisis les esta proporcionando un aprendizaje acelerado, pues el teletrabajo se ha multiplicado sin necesidad de supervisión y, por lo tanto, aumentando la productividad. Esto demuestra que los trabajadores no son uno más entre los stakeholders de la empresa, son la parte esencial.

Sin embargo, están excluidos en su mayoría de participar en la gestión de sus centros de trabajo, lo cual no favorece el equilibrio de las partes, genera desigualdades, falta de cohesión social y, por lo tanto, perjudica la productividad y competitividad de la empresa. Es una organización no inclusiva que la Covid19 está demostrando que tiene que evolucionar y avanzar con los tiempos. 

Debe abandonar definitivamente las prácticas empresariales de "cortísimo" plazo o mejor dicho especulativas, donde lo prioritario es obtener el máximo beneficio para los accionistas y directivos a costa de las personas y de la sociedad. Es el momento de apostar por una nueva empresa más eficiente, democrática y colaborativa. Es el momento de repensar la forma de participar del trabajador en la empresa, que existe en Europa desde la II Guerra Mundial, pero que ya no funciona. Es el momento, en definitiva, de caminar hacia la creación de ambientes de confianza y participación en la gestión empresarial (CEO, Estrategias principales, Beneficios, etc.).

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Europa es su Modelo Social Europeo
Por otra parte, el manifiesto también pide que el mercado no decida por si solo aquellas elecciones que afectan profundamente a nuestras comunidades (Por ejemplo: cuidado de ancianos, enfermos, suministros, etc.). Ciertas necesidades estratégicas y colectivas simplemente deben pensarse desde la perspectiva del servicio público, también repensado desde un modelo participativo. La rentabilidad es un criterio intolerable y nada práctico cuando se trata de nuestra salud y nuestra vida en este planeta.

En estos momentos, que en todo el mundo se dispara el desempleo, los programas de garantía de empleo pueden desempeñar un papel crucial para preservar la estabilidad social, económica y ambiental de nuestras sociedades democráticas. La Unión Europea debe incluir dicho propósito en su #EUGreenDeal, donde el liderazgo femenino se está manifestando con éxito.

Por lo que se refiere al compromiso medioambiental, no deberíamos reaccionar ahora con la misma inocencia que en 2008, cuando respondimos a la crisis económica con un rescate incondicional que aumentó la deuda pública sin exigir nada a cambio. Si nuestros gobiernos intervienen para salvar a las empresas en la crisis actual, entonces las empresas también deben comprometerse en avanzar por una gestión más inclusiva, participativa y respetuosa con el medio ambiente.

No nos engañemos más: dejados a su suerte, la mayoría de los inversores de capital no se preocuparán por la dignidad de los trabajadores; ni liderarán la lucha contra la catástrofe ambiental. Otra opción está disponible: democratizar las empresas, desmaterializar el trabajo y trabajar juntos en mantener la vida en este planeta.



[1] Isabelle Ferreras (FNRS–University of Louvain–Harvard LWP), Dominique Méda (Paris Dauphine–PSL–IRISSO), Julie Battilana (Harvard University), Julia Cagé (Sciences Po–Paris), Lisa Herzog (University of Groningen), Pavlina Tcherneva (Bard College–Levy Institute), Hélène Landemore (Yale University) y Sara Lafuente Hernandez (University of Brussels–ETUI)

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