¡Habrá que hacer algo! 5.625.000 y subiendo

Ya no estamos en una economía financiera, por el contrario la falta de recursos financieros es la norma y la crisis financiera del exceso un hecho. Ya no es posible comprar empresas para, mejorando la gestión, volver a venderlas. Tampoco es posible apalancar operaciones empresariales. Ha terminado una forma de gestión.

 
Estamos transitando (más previsión que realidad) desde una economía financiera a una economía real, desde una economía de abundancia de recursos materiales (no humanos) a una de escasez y en consecuencia tienen que cambiar los actores protagonistas y sus formas de gestión.

Recuerdo que a mediados de los ochenta, ante la gravedad de la situación, los trabajadores y cuadros directivos con el apoyo de las organizaciones sociales (jóvenes y recién creadas) fuimos capaces de crear espacios de colaboración para salvar empresas en crisis, es decir para mantener empleo y capacidades productivas.
 
No existen formulas mágicas, pero si estamos ante una emergencia ¿Cómo es posible que la ley concursal no sirva para evitar la destrucción masiva de capacidades productivas? ¿Cómo es posible que no se intente evitar la sangría? ¿Cómo es posible que los responsables de empleo no tomen iniciativas en este sentido? cuando tan caro es crear capacidades.
 
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Es el momento, ante la gravedad de la situación, de retomar la iniciativa por parte de los líderes más conscientes del cambio que se esta produciendo. Hay que recuperar ese espíritu colaborador y activo de mediados de los ochenta, utilizando las potentes herramientas de la Web 2.0 o colaborativa, para facilitar la colaboración de todos los stakeholders, además con visión internacional del mercado.  Sin ese ejercicio de liderazgo no es posible actuar con agilidad en los procesos de crisis empresariales.
 
Quizá un problema, esta donde en los ochenta se encontró la solución. Es decir, en las organizaciones surgidas en aquella época y ahora, con excepciones individuales, cargadas de burocracia, con falta de liderazgo innovador y por la misma razón con falta de suficiente impulso para saltar barreras y poner en marcha proyectos colectivos que se salgan de la norma.
 
El otro día un pequeño equipo de profesionales que compartimos esta visión y preocupación, empezamos a trabajar un proyecto que conociendo lo que se hizo en los ochenta para evitar dar saltos en el vacío, plantea un MODELO DE INTERVENCIÓN, adaptado a los nuevos tiempos y por lo tanto con un planteamiento más global e internacional.
 
El punto de partida del Modelo es disponer de una buena información tanto del contexto local donde surge el peligro de destrucción de empleo como de la empresa que entra en crisis. Siendo un objetivo específico fundamental identificar, coordinar y rentabilizar los recursos disponibles (muchos subutilizados).
 
La clave de la intervención es la rapidez basada en la creación de un espacio de colaboración con tres pilares de apoyo: creación de un equipo complementario con la presencia de los interlocutores sociales, una metodología o guía para solucionar el problema y un profesional externo para aplicar esa guía estableciendo prioridades.
 
En definitiva, la iniciativa parte de la necesidad de utilizar más eficientemente los recursos disponibles, evitando su destrucción y subutilización. Queremos poner a disposición de los actores sociales capacidades técnicas que ayuden a trabajar en la economía real, evitando la destrucción de empleo y capacidades productivas. Hay que recuperar el espíritu de la transición, donde ciertos líderes sociales, ante la gravedad del desempleo, aceptaron impulsar alternativas que evitaran la destrucción de empresas y capacidades.


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