¡Se buscan Líderes que quieran romper el statu quo!


Como decía la semana pasada, tengo la sensación que esta “crisis no es suficiente” para romper el statu quo y cambiar las estructuras. El problema es que es inevitable y de ahí tiene que surgir la oportunidad.

Los ejecutivos andan tratando de mantener posiciones como si nada hubiera cambiado pero con menos mercado, los empleados y trabajadores esperando no ser los próximos en pasar al desempleo y los empresarios tratando de estabilizar la situación. Todo ello en una actitud defensiva, donde nadie se atreve a liderar iniciativas transformadoras de la realidad.

La gente está paralizada con la vista puesta atrás. Ni el cambio es preferido ni deseado por la mayoría de las personas, ni el cambio es posible facilitarlo desde el exterior, a lo más que se puede llegar es a influir superficialmente en los responsables de las organizaciones para que lo faciliten.

Ahí precisamente está la clave: ¿Cómo se consigue que los responsables de las empresas y organizaciones opten por romper el statu quo y buscar personas con liderazgo? ¿Qué tiene que pasar para que esta opción se haga realidad? ¿Dónde están esos líderes? ¿Qué características deben poseer?



Sobre liderazgo ya está todo dicho y escrito, por eso mismo disperso y poco focalizado. Sin embargo, quiero insistir en el importante concepto de Liderazgo Innovador que curiosamente defienden dos clásicos, uno local, DIONISIO ARANZADI, y otro internacional, GARY HAMEL que a mediados de Junio estuvo en Barcelona.

Precisamente el próximo 13 de Julio se cumple el primer aniversario de la muerte del muy admirado
Dionisio Aranzadi, un especialista en temas de cooperativismo y liderazgo, además de Doctor en Ciencias Económicas, licenciado en Filosofía y Teología y catedrático de Sociología por la Universidad de Deusto.






El punto de partida de Aranzadi es la diferenciación entre Liderazgo y Manager, siendo el primero aquel que mira más a largo plazo y se apoya en los valores de la gente, precisamente dos valores ausentes en esta última década de crecimiento.

Mientras el Manager trata de mantener lo existente, el Líder trata de cambiar el statu quo. Como decía Hamel en una entrevista con motivo de su estancia en Barcelona, un líder innovador te dirá “que los empleados son lo primero, los clientes lo segundo y los accionistas los últimos”, es decir que si los empleados no están inspirados, los clientes no estarán satisfechos y los accionistas menos.


¿Tiene sentido que en estos momentos los responsables de las empresas y organizaciones pretendan mantener lo existente? Definitivamente no.

El jesuita Aranzadi resaltaba que para mantener lo existente no hacen falta líderes, de ahí que una de las funciones fundamentales del LÍDER sea promover la innovación y el cambio, hasta el punto que este quede institucionalizado.

Coinciden los dos autores señalados en considerar la importancia de inspirar a la gente una visión de futuro.

Por último, Aranzadi resalta la importante tarea que tiene el líder para motivar a sus equipos de trabajo hacia la iniciativa, el esfuerzo y el éxito a través de la creación de entornos de aprendizaje, colaboración mutua y compromiso. Y finalmente trascender el interés propio en beneficio del grupo

En definitiva, características ausentes en la mayoría de los entornos laborales actuales. Como dice Hamel la estructura cambiará, la duda es saber quien liderará esa transformación. Mientras tanto sorprende la miopía que se observa en la mayoría del tejido empresarial y organizativo, cuando aún se está optando por buscar soluciones defensivas a esta crisis.

1 comentario:

  1. En algunos ambientes, querido Antonio, para producir cambios profundos sólo se necesita que alguien abra una ventana y entre aire fresco. En otros, son necesarias una o varias "bombas de profundidad" que demuelan creencias y mitos desde su raíces. Decía Juan Perón: "para hacer una tortilla, hay que romper un par de huevos".

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