Una visión fronteriza de la internacionalización

Afortunadamente hoy ya nadie cuestiona el acceso a los mercados externos como una oportunidad e incluso ya son considerados una realidad ineludible que hay que afrontar: o nos internacionalizamos o nos internacionalizan, para lo cual se pueden acceder a productos/servicios adaptados a las Pymes.

Ahora bien, el problema es como hacerlo y la realidad nos dice que aún muchas Pymes lo hacen con actitud defensiva, obligadas por la caída del mercado interno, pero sin considerarla una verdadera oportunidad a explotar. Una cosa es haber avanzado hasta el extremo de no negar la visión internacional pero otra diferente es actuar para desarrollarla.

El resultado es que tanto las empresas como las organizaciones, aunque empiecen a vender fuera, mantienen los mismos comportamientos organizativos: no se plantean nuevos principios para crear una nueva visión, avanzan poco en nuevos conocimientos y se limitan a mejorar algo los procesos aunque, eso si, lo hacen según lo existente.

Sin duda, tienen grandes dificultades para desarrollar una verdadera actitud fronteriza: los mercados externos los ven sólo como una oportunidad para aumentar las ventas sin considerarlos una palanca formidable para cambiar las estructuras y la cultura de la organización.

Pocas empresas y organizaciones aprovechan esa oportunidad como instrumento para lanzar nuevos retos y dotar a las estructuras empresariales de diversidad, lo cual con toda seguridad les privará de crear organizaciones con mayor capacidad estratégica para conectar con el mercado global, al mismo tiempo que desperdiciarán recursos disponibles cercanos.

Por ejemplo, el año pasado un grupo de personas trabajamos el proyecto 3·IN que planteaba innovar en la integración de la inmigración a través de la internacionalización. Se desarrollaron unas buenas herramientas para hacer visibles las capacidades y competencias de los inmigrantes (lenguas, conocimiento de culturas y mercados externos) para trabajar en comercio internacional pero al final, como pasa con otros proyectos, lo más importante que es la implantación en el mundo real quedó por desarrollar.

En conclusión, la internacionalización es una oportunidad que pocos discuten por obvia, pero también son muchos los que no la explotan en profundidad.

¿No creéis que actualmente lo que sobran son instrumentos para vender en el exterior y falta cambiar comportamientos para poder aprovecharlos?

¿No creéis que es necesario considerar los mercados externos como verdaderos puntos de encuentro y de aprendizaje de culturas diferentes?

¿No creéis que ese es el reto de una plena internacionalización de las empresas y organizaciones?

1 comentario:

  1. Soy positiva, y me gusta pensar que esta actitud defensiva acompaña a la mentalidad de una generación, la anterior a la Generación Y.
    Soy positiva, y me gusta soñar con que en un futuro ya no lejano cuando la Generación Y tomemos el timón del barco lo haremos con una actitud constructiva y sacaremos a ese trabajador asiático de la cocina para aprovechar su capacidad lingüística y ventajas culturales para aportarnos valor no sólo a nivel físico sino también intelectual.
    Eso llegará cuando la amiga de Nerea, llegue a tomar el mando...+ info en:http://elblogdelascompetencias.wordpress.com/2009/05/06/albinos-vs-mi-amiga-nerea/

    Gracias por tu comment Antonio, te añado a mis links favoritos y TE SIGO!!!

    http://elblogdelascompetencias.wordpress.com/

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